Boris Hirmas Said: “Cuando hay innovación habrá fracaso, entonces no puedes temerle al fracaso”

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Boris Hirmas Said es empresario residente del Centro Empresarial Mundial Eugenio Pino y Familia (Eugenio Pino and Family Global Entrepreneurship Center) de la Escuela de Negocios de la Florida International University.  También es Vice Chairman of the Board de Idea.me e inversionista en The LAB Miami, Vice Chairman de Yellow Pepper Mobile Financial Network  y Chairman of The Advisory Board  de Knowledge@Wharton High School.

Para Boris uno de los aspectos fundamentales en la vida y desarrollo del emprendedor es quitarse las antiguas y negativas ideas sobre el fracaso del emprendedor, puesto que al iniciar proceso de innovación siempre se experimentarán caídas.

También hace un llamado a las grandes fortunas, a los empresarios exitosos de la región, para que se arriesguen y apoyen a las empresas jóvenes que necesitan de apoyo financiero y técnico en etapas tempranas.

-¿Cómo calificas el caso chileno de Start-Up Chile?
-Chile ha logrado dar de nuevo una buena lección de lo que se puede hacer. Fue sorprendente ver que a cualquier empresario joven se le daban los famosos US$30 mil sin ningún tipo de compromiso que tuviese para desarrollar el negocio, lo que fue criticado, porque se consideró que se estaba otorgando un dinero fácil y donde no necesariamente se veía el beneficio de dar este dinero, para que después esos muchachos se fueran y pusieran el negocio en otro lado.

Ha sido muy interesante y no sólo se ha hablado del caso chileno en Miami, sino en el resto del mundo, donde se ha visto lo beneficioso que es estimular a los empresarios jóvenes a entender que el mercado es libre, siempre lo es, tú lo puedes estimular o encauzar, pero no lo puedes dirigir o dominar. Al dar estos estímulos económicos se genera una red de empresarios jóvenes que han venido de todas partes del mundo, que normalmente no habrían considerado venir a Chile a validar un modelo de negocio. Y lo interesante de esto es que este talento se está reuniendo, está conversando, cruzando ideas, que están permitiendo la creación de nuevos negocios.

-¿Falta aún inversión de peso para estos emprendedores?
-Sí creo que se puede hacer más, no sólo en Chile, sino que en toda Latinoamérica. Siento que de alguna manera Argentina ha llevado la delantera en desarrollar este tipo de negocios, Brasil lo está haciendo hoy en día.

Por ejemplo, en Chile uno pensaría que dados los grandes capitales que han generado una gran riqueza en el país, podrían arriesgar algunas fichas de capital en estas empresas pequeñas, pero que tienen un gran potencial. Falta que los grandes capitales chilenos se animen más a dar este paso, porque no es una decisión de tipo arriesgado para la proporción de las inmensas fortunas, poner una ficha en algunas de estas empresas. Creo que es un tema de actitud, hay que ir venciendo la resistencia.

En general en Latinoamérica tenemos que tomar más inspiración de lo que ha sucedido en EE.UU. donde se ha comprobado que pequeñas empresas que han surgido del famoso garage, han tenido un crecimiento impresionante y han provocado un quiebre de paradigma en el ámbito económico.

-¿Se deben potenciar las empresas de tecnologías por sobre otras industrias?
-No, porque uno nunca sabe por donde va a saltar la liebre. Sería muy arriesgado y además no hay ninguna necesidad de privilegiar una industria sobre la otra, el mercado te va a indicar cual es su necesidad y cómo la va a satisfacer.

La tecnología sin duda es una gran área del conocimiento y de la economía, pero no es excluyente. La tecnología es complementaria, permea todos los estratos de la sociedad, se dirige a distintas áreas, por eso que es tan interesante el caso de Chile en cuanto a que ha tenido empresarios de distintas áreas conversando entre ellos y aplicando los conocimientos de sus distintas áreas. Esto mismo es lo que nosotros queremos emular. Se habla mucho de copiar a Silicon Valley o Nueva York, creo que eso está bien, pero también creo que no es necesario copiar sino emular.

-¿Cómo es el emprendedor ?
-El ser empresario es una actitud, es un estado mental, es una disposición. Mucha gente piensa que le gustaría ser empresario, pero realmente no es lo suyo. En la vida del empresario se presentará el ‘valle de la muerte’ y 20 complicaciones más del desarrollo de una empresa.

Al principio de una empresa tienes que validar un concepto, tienes que convencer a conocidos que te pongan un dinero, después si lograste validar el modelo debes crecer, lo que necesita mayor capital;  ahí sí puede aparecer el ‘valle de la muerte’, pero es aquí donde tienes que anticiparte como empresario, cuando ves que tu modelo ha sido validado está caminando y vas a necesitar más capital para expandirse. Estas etapas tienes que anticiparlas y tienes que tener una estrategia.

Obviamente los empresarios, sobre todo los jóvenes por la inexperiencia se agarran los dedos en la puerta. Es ahí donde necesitamos a los demás empresarios, inversionistas y a la academia, que ayuden al empresario a anticipar estos problemas.

Muchas veces el problema no es el capital, volviendo al ‘valle de la muerte’, sino que no tienes el equipo de RR.HH con qué ejecutar el plan de negocios, que puede ser muy brillante. O por ejemplo, no tienes el socio o no es el momento dado en el mercado, y este es otro problema de la innovación y que tenemos que vencer.

En su naturaleza el negocio puede fallar no porque el concepto esté equivocado, sino porque no era su momento y eso es lo que hay que tener muy claro. Cuando se entra a los terrenos de la innovación puede haber un fracaso, pero porque no era el momento correcto para ejecutar y va a venir alguien después que lo va a hacer de manera exitosa, ese es el riesgo de la innovación.

-Innovación : ¿habilidad personal o estrategia país?
-Son ambas. Cada país decide cómo quiere estimular a sus talentos y cómo quiere atraer talento, y una de las principales es la económica, cómo dentro de la economía vamos a estimular el desarrollo del país. Hay que lograr que el empresario se sienta estimulado a hacer más, que no haya un límite, que todo se puede hacer.

La región tiene que dar las condiciones propicias para que este talento se acerque y convivan. Y por el lado de las universidades, los egresados conformarán los equipos de estas empresas, y por el lado del capital, que haya una inclusión financiera, que haya manera de financiar estos proyectos por parte de los empresarios y del gobierno, toda la sociedad debe querer que eso se dé, debe entender que es importante que se tiene que dar.

Tenemos que cambiar la actitud hoy en día a lo que nos ha pasado tradicionalmente en Latinoamérica, que es el miedo excesivo al fracaso, el fracaso es sinónimo de ineptitud en nuestra región.  Cuando se entra al terreno de la innovación habrá fracaso, entonces no puedes temerle al fracaso, para que al empresario se le etiquete como inepto. Tenemos que cambiar en Latinoamérica que el fracaso es sinónimo de ineptitud.

Lo otro es que tenemos que ver al empresario como un componente importante de nuestra sociedad, que genera prosperidad y que no es un agente que abusa de los demás. Es una persona que genera un avance social, por lo tanto, es necesario tenerlo, cuidarlo y estimular a que quiera desarrollar su actividad.