¡¿Crowdfunding!? Una buena idea para un papá equivocado

Published by America Economia

Hace algunos meses mi hijo, Juan Pablo, me informó que había co-fundado IDEA.ME. La conversación fue en inglés. Me dijo que IDEA.ME era “a crowdfunding company for Latin America”.

Debo confesar que nunca había oído de “crowdfunding”. En todo caso no me gustó el sonido de la palabra. En el tecno-vocabulario surgido de la cibernética, “crowdfunding” es un término gutural y poco afortunado. Suena como algo que requiere de cirugía inmediata. Le sugerí que considerara algo fuera del “crowdfunding”.

Pero bastó un poco de investigación para comprender mi error.

Esto de crear plataformas de financiamiento colectivo en la región, con redes sociales amplias y servicios de valor agregado para artistas y empresarios es interesante y valioso.

La respuesta a IDEA.ME no debiera sorprendernos. En América Latina hay una tradición de ayuda mutua cuando situaciones captan el interés público, especialmente en sectores menos pudientes de la región.

En pocos meses IDEA.ME ha captado la atención de muchos en la región. Opera con éxito en varios países. Más de mil proyectos han sido considerados y un centenar de ellos está siendo implementado o en su etapa inicial. Son proyectos de impacto social, con una participación comunitaria amplia y con beneficios para sus autores y para quienes los han apoyado.

Consideren el caso de Chile y de IDEA.ME.

Ahí está Tagori, un video-juego de libre distribución que, en forma amena y gratuita, enseña aritmética a miles de niños. Otro ejemplo es Chile en Viñetas donde 30 autores chilenos describen su país desde diferentes ángulos y han donado cualquier ingreso a Conin. También está Pewen Colector, otro video-juego pero éste inspirado en tradiciones mapuches, en particular aquélla de recolectar piñones, los frutos de la araucaria, con fines alimenticios saludables.

Junto a ellos, el BusConciencia, un laboratorio móvil concebido por científicos y empresarios chilenos que viene a  llenar el vacío existente en miles de colegios que carecen de medios para tener laboratorios de experimentación propios.

Estos son algunos ejemplos de lo que puede obtenerse combinando el interés público y la tecnología actual que otorga comunicación casi instantánea.  Con estas plataformas todos pueden participar al nivel que deseen y proponer proyectos.

La respuesta a IDEA.ME no debiera sorprendernos. En América Latina hay una tradición de ayuda mutua cuando situaciones captan el interés público, especialmente en sectores menos pudientes de la región.

En el caso de Chile, cuando ocurren emergencias surgen voluntarios y donantes. Y ahí están los millones de personas que colaboran mano a mano con las corporaciones, en Teletones anuales para ayudar a los niños -el futuro del país.

Otro ejemplo muy decidor y desgraciadamente olvidado, ocurrió  a mediados de la década del 1930. El pueblo chileno reconoció entonces el talento notable de una campeona llamada Anita Lizana. En una rudimentaria y lenta “plataforma social” creada por los dos periódicos más importantes del país en esos años, con donaciones de “unos pesos por persona”, fue el chileno modesto quien financió el viaje de la tenista a Europa para competir en un primer nivel.

Anita Lizana no los defraudó. Gano 15 campeonatos internacionales para Chile, incluyendo el antecesor del Torneo Abierto de los EE.UU. En 1937, Anita se transformó en la segunda extranjera y el primer latinoamericano desde 1881, en conseguirlo. Fue el primer deportista del continente en recibir la designación de número uno del mundo en cualquier deporte. Fue una embajadora notable para Chile en un momento difícil de su historia.

Con la tecnología actual hubiera sido mucho más expedito lograr lo que se consiguió. Anita hubiera viajado antes y, posiblemente, hubiera obtenido más triunfos aún.

Bien. Juan Pablo, tenía razón. IDEA.ME es un buen concepto.

Aún así, cuando hablen de IDEA.ME, por favor utilicen el concepto en español; plataforma regional de financiamiento colectivo. Suena mejor que “crowdfunding”…