El Impulso de la Inversión de Impacto: ¿Un Punto Positivo de Inflexión?

Published by Economia y Finanzas

Mientras que inversionistas tradicionales pueden considerar invertir de manera pasiva en una compañía grande y esperar que los ejecutivos generen las ganancias necesarias para obtener un buen retorno; existe un creciente grupo de inversionistas que se están despertando al hecho de que resultados financieras positivos e impacto social pueden ir de la mano.  Esta filosofía es la base de la inversión de impacto.

Algunas firmas de private equity han tomado un paso más y han aplicado esta perspectiva dentro del creciente y fértil ambiente que representa América Latina.  Incluso visto desde la superficie, esta región provee una dramática diferencia a la que los inversionistas tradicionales pueden no estar acostumbrados:  en América Latina, solo el 50% del PIB se encuentra en la Bolsa de Valores, y private equity es el principal vehículo que puede ser utilizado para invertir en pequeñas y medianas compañías que constituyen la mayoría de las economías a lo largo de toda la región y el restante 50% del PIB.   Entre un 70% a un 90% de estas compañía pequeñas y medianas son empresas de familia.

Uno de los mayores desafíos que las empresas de impacto de private equity tienen, es identificar cuáles son las oportunidades que pueden apalancar de manera más rápida y con mayor alcance a fin de lograr impacto y hacer una diferencia en el balance de la empresa. En mi experiencia, tener acceso a capital, contar con mujeres a nivel gerencial y lograr un buen gobierno corporativo han sido decisiones transformadoras y que ha generado sustanciales retornos.  En aquellas economías volátiles con ciclos rápidos de negocios, tales como los de América Latina, motivar a una compañía a que se mueva de un proceso de decisión jerárquico a uno de colaboración, cristalizando el gobierno corporativo al llevarlo de prácticas informales a formales no solo ayuda a asegurar el éxito de la inversión, sino que ayuda a las compañías dentro de un determinado portafolio a que tengan éxito para lograr su objetivo primordial – continuar haciendo crecer el negocio de manera segura.

Las inversiones de impacto son diferentes de las inversiones “socialmente responsables”.  Estas últimas buscan evitar colaborar con compañías que producen productos dañinos o cuyas prácticas de negocios pueden dañar a personas o al medioambiente.  Contrariamente,  pueden utilizar el poder de sus inversiones para lograr mejoras financieras o sociales.  En cualquier caso, su influencia puede ser mucho mayor que la de las más grandes filantropías dentro de la economía local.  En este sentido, el objetivo no debe ser transformar el portafolio de compañías en modelos genéricos de gobierno corporativo pero crear oportunidades de inversión que beneficien no sólo a las compañías sino también a las economías locales al mismo tiempo que se da cumplimiento a las guías de impacto de los inversionistas.

La Historia en pocas palabras.  El término “Inversiones de Impacto” surgió en el 2007 a base de una discusión entre inversionistas quienes ya habían realizado este tipo de inversiones, lideradas por Anthony Bugg-Levine, co-autor del libro del 2011 titulado “Inversiones con Impacto: Cómo hacer dinero al mismo tiempo que Hacer una Diferencia”

Previo a esa fecha – en realidad, por cerca de 30 años – este estilo de inversión era conocido con diferentes nombres tales como inversión socialmente responsable, o inversión ética, ambos términos con cierta connotación moral descalificatoria.  Inversión Sostenible tomó un connotación  financiera más estrecha que pareció querer evitar invertir en desarrollos más humanitarios.  En los años 80, surgió la filantropía empresarial, estando la misma más orientada a resultados que a “obras de caridad”, pero el término todavía implicaba caridad debido al uso de la palabra filantropía.

Hoy en día, sin embargo, la inversión de impacto ha ganado tracción internacional debido a que provee una más amplia, más inclusiva y proactiva rúbrica para una amplia gama de actividades de inversión, ya sean en servicios a las personas, microfinanzas, tecnologías ambientales o cualquier empresa no enfocada solamente en desarrollar valor para el accionista.

Ganando Momentum.  Las inversiones de impacto están creciendo.  Mientras que sigue existiendo debate si se trata de un activo de clase o no, la organización sin fines de lucro Global Investing Network (GIIN) estimó en un reporte del 2009 que las inversiones con alto impacto alcanzan hoy cerca de 50 mil millones a nivel global.  Predicen que esa cifra va a llegar a 500 mil millones en el 2014.   Esta es una cifra bastante alta, para estar seguros de la misma, pero constituye finalmente sólo el uno por ciento de todos los activos manejados a nivel mundial.  Mirando al 2020, JP Morgan estima que las inversiones de impacto crecerán a $1 trillón a nivel mundial.